domingo, 8 de febrero de 2009

El juego del Ángel

"El Juego del Ángel" es posiblemente el libro en castellano que más espectativas ha levantado que yo recuerde, su tirada inicial batió todos los records en este país con un millón de ejemplares. Aún recuerdo el año pasado en San Jordi, la cola de horas que había en el centro de Barcelona para conseguir una firma de Carlos Ruiz Zafón.
No era para menos, su predecesor "La sombra del viento" ha sido uno de los libros más leídos en los últimos tiempos a nivel mundial, y por lo menos a nivel personal pienso que no era para menos ya que ha sido uno de los libros con los que yo más he disfrutado.
Sin embargo "El Juego del Ángel" me ha quedado un sabor agridulce. La parte buena del libro está al principio, Zafón nos sumerge de nuevo en la misteriosa Barcelona de "La sombra del viento", en un mundo de secretos en torno a libros prohibidos. Vuelven a aparecer el Cementerio de los Libros Olvidados y la librería de los Sempere, aunque esta vez el protagonista es un joven y brillante escritor llamado Daniel que recibe el encargo de escribir un enigmático libro por parte de un sombrío personaje llamado Andreas Corelli. A partir de aquí Daniel empieza a investigar y descubre que no es la primera vez que su "patrón" encarga un libro similar, y que dicho encargo trae consigo un maldición.
Hasta aquí el libro es fenomenal a la altura de "La sombra del viento", sin embargo cuando comienza el desenlace de la historia empiezan los desbarajustes. En la resolución de la trama hay muchos cabos sueltos, muchas preguntas sin resolver, muchas muertes y sangre, y un final abierto que da la sensación que ni el mismo autor sabía como terminarlo.
En definitiva un final decepcionante, máxime cuando la novela en su parte central ya te ha cautivado por completo.
Os dejo con la canción que se escuchaba en el libro cuando Daniel se encontraba en su claustrofóbica cárcel mental, tratanto de liberarse de la maldición en la que se ve envuelto.

sábado, 7 de febrero de 2009

El hijoputa

Esta historia creo que ya lleva un tiempo circulando por Internet, en algún sitio dicen que ha sido premio de novela corta de 2005, lo cual no se si será verdad ya que no he conseguido encontrar ni quién es el autor. Os la dejo aquí para que os riáis un rato:

"Estaba sentado el otro día delante de mi ordenador cuando me acordé que tenía que llamar por teléfono a un compañero.
Descolgué el auricular y marqué el número de memoria.
Me contestó un tipo con muy mal humor diciendo:
'¿Qué quiere?'.
'Soy Ignacio Martínez, ¿podría hablar con Roberto Espárrago?' dije amablemente.
'Te has equivocado, gilipollas', me respondió y acto seguido colgó.
No daba crédito a lo que me estaba ocurriendo. Cogí mi agenda para buscar el número de mi compañero y comprobé que, efectivamente, me había equivocado.
Pero como aún recordaba el número 'erróneo' que había marcado anteriormente, decidí volver a llamar a aquel tipo y cuando me cogió el teléfono no esperé a que contestase y le dije: 'Eres un hijoputa', y colgué rápidamente.
Inmediatamente apunte aquel número en mi agenda junto a la palabra 'hijoputa'.
Cada dos o tres semanas, cada vez que estaba cabreado porque me llegaba una letra inesperada, o un aviso de multa, o discutía con mi mujer, o alguna situación por el estilo volvía a llamarlo y sin dejarle contestar le decía: 'Eres un hijoputa'.
Esto me servía de algún modo como terapia y me hacía sentirme mucho más relajado.
Unos meses después, la maldita Telefónica introdujo el servicio de identificación de llamadas, lo cual me deprimió un poco porque tuve que dejar de llamar al 'hijoputa'.
Pero de repente, un día se me ocurrió una idea: Marqué su número de teléfono y cuando escuché su voz le dije: 'Hola, le llamo del departamento de ventas de Telefónica para ver si conoce nuestro servicio de identificación de llamadas'.
'No' me dijo el tío grosero, y me colgó el teléfono.
Rápidamente lo volví a llamar y le dije: 'Eres un hijoputa'.
Un mes después, estaba yo esperando con mi coche a que una anciana saliera de la plaza de aparcamiento del Hipercor. Esta lo hacía muy lentamente y cuando terminó la maniobra y me disponía yo a ocupar la plaza libre, apareció un Golf GTI negro a toda velocidad y se metió en el hueco que iba yo a ocupar. Comencé a tocar el claxon y a gritar:
'¡Eh, oiga!, ¡que estaba yo esperando!, ¡no puede hacer eso!'.
El tipo del Golf se bajo, cerró el coche y se fue hacia el centro comercial ignorándome como si no me hubiera oído. Yo me quedé completamente frustrado y pensé: 'Este tío es un hijoputa. El mundo está lleno de ellos'.
Justo en ese momento vi un letrero de 'SE VENDE' en el cristal de atrás del Golf. Lógicamente anoté el número y me fui a buscar otra plaza de aparcamiento.
A los dos o tres días, vi en mi agenda el número del 'hijoputa' y me acordé que había anotado el número del tipo del Golf. Inmediatamente le llamé y le dije:
- 'Buenos días. ¿Es usted el dueño del Golf GTI negro que se vende?'
- 'Sí, yo mismo'
- '¿Podría decirme donde puedo ver el coche?'
- 'Sí, por supuesto. Yo vivo en la calle de Don Ramón de la Cruz esquina con Montesa, es un bloque amarillo y el coche está aparcado justo enfrente de la casa'
- '¿Cómo se llama usted?'
- 'Enrique Jiménez'
- '¿Que hora sería la mejor para encontrarme con usted y discutir los detalles de la operación, Enrique?'.
- 'Pues yo suelo estar en casa por las noches'.
- '¿Puedo decirle algo, Enrique?'
- 'Si, claro'
- 'Enrique, eres un hijoputa de la hostia', y colgué el teléfono.
Inmediatamente después de colgar anoté el número en mi agenda al lado del otro, pero en este puse el nombre de 'hijoputa II'.
Ahora tenía dos 'hijoputas' para llamar y así estuve durante dos o tres meses, llamando ahora a uno, ahora a otro; hasta que comenzaba a aburrirme un poco.
Me puse a pensar en serio sobre como resolver este problemilla y al cabo de un par de whiskys se me ocurrió algo. Primero llamé al 'hijoputa I':
- 'Dígame'
- 'Hola hijoputa' - pero esta vez no colgué.
- '¿Estas ahí todavía, verdad, cabrón?'
- 'Si, hijoputa'.
- 'Deja ya de llamarme o...'
- 'Noooooo'.
- 'Si supiera quien eres te rompía la boca', me dijo.
- 'Me llamo Enrique Jiménez y si tienes cojones vienes a buscarme. Vivo en la calle Don Ramón de la Cruz esquina Montesa, en un bloque amarillo, justo en la puerta donde hay aparcado un Golf GTI negro, so hijoputa'
- '¡¡¡Ahora mismo voy para allá!!! Tu sí que eres un hijoputa y ya puedes ir rezando todo lo que sepas. Te voy a matar a hostias'
- '¿Sí?. ¡Que miedo me das, hijoputa!' y colgué el teléfono.
Inmediatamente llame al hijoputa II:
- 'Dígame'
- 'Hola hijoputa' y no colgué.
- 'Como te pille algún día...'
- '¿Que me vas a hacer, hijoputa?'
- 'Te voy a patear las tripas, pedazo de cabrón'
- '¿Sí?, pues a ver si es verdad, hijoputa. Ahora mismo voy hacia tu casa' y colgué.
Por ultimo, cogí el teléfono y llame a la policía. Les dije que estaba en la calle Don Ramón de la Cruz esquina con Montesa y que iba a matar a mi novio homosexual en cuanto llegara a casa.
Luego hice otra llamada rápida a 'Madrid directo' y les dije que iba a haber una pelea de pandillas en la calle Don Ramón de la Cruz esquina Montesa.
Y entonces me monté en mi coche y me fui para allá a toda leche. Te juro que es una experiencia que nunca olvidaré. La mayor pelea que he visto en mi vida. Hasta los cámaras de Telemadrid se llevaron lo suyo.
En fin, después de esto espero que cuando te llame por teléfono me contestes en tono amable.
Ya sabes, no es bueno que yo me irrite."

lunes, 2 de febrero de 2009

Bunbury y sus colaboraciones

Enrique Bunbury además de dedicarse a componer y cantar sus magníficos discos también reparte su arte en variadas colaboraciones con otros artistas. En estas colaboraciones se demuestra la tremenda versatilidad del cantante, interpretando magníficamente cualquier tipo de música, desde un tango hasta rock duro, pasando por rancheras o temas pop. El último ejemplo de colaboración importante ha sido el realizado con Raphael en su disco "Raphael 50 años después": la canción Infinito cantada a dúo entro los dos, que personalmente creo que no está muy conseguida.
A continuación os he reunido en este post una selección de las mejores colaboraciones de Bunbury:

Con uno de sus amigos que salieron de la movida de los 80, Jaime Urrutia en "El calor del amor en un bar":


Al igual que Bunbury, Mikel Erentxun dejó su grupo de los 80 Duncan Dhu para cantar en solitario. En esta canción los dos juntos en "Cartas de amor":


El proyecto colaborativo más importante de Bunbury ha sido Bushido, un disco grabado junto a Carlos Ann, Shuarma (Elefantes), Morti (Skizoo). En él hay buenas canciones como "Rusa, Rumana" o "Golpe en la sien", sin embargo no destacaría yo ninguna de las canciones que tiene a Bunbury como interprete.
Volvemos con otra de sus colaboraciones, la siguiente con el cantautor Quique González en "Pequeño Rock&Roll"



Con el grupo colombiano Aterciopelados en un magnífico tema "Te juro que no":


En 2004 Bunbury creo el proyecto Los Chulis, en el cual colaborando con otros artistas se dedica a versionar temas famosos como la canción dedicada al Che "Hasta siempre Comandante" o esta canción que se hizo popular en el Libro de la Selva de Disney "Yo quiero ser como tú":


Con Ariel Rot y Julieta Venegas en "La milonga del marinero y el capitán"


Para terminar una de las mejores interpretaciones en un escenario, dos grandes artistas Andrés Calamaro y Bunbury en "Confesión":

domingo, 1 de febrero de 2009

Nuestra dependencia a Google y su poder

Este post hoy debería ser uno musical amenizado con algunos vídeos del Youtube, sin embargo me encuentro que el buscador de vídeos lleva desde el viernes con problemas: no funciona para los clientes de Telefónica,... habrá que ver quién tiene la culpa..... El caso es que no solo Youtube tiene problemas, ayer durante una hora el buscador Google no funcionaba correctamente, el motivo según la propia empresa norteamericana: "un error humano".
Estos incidentes hacen que te plantees cuánta importancia tiene esta empresa para la humanidad y cuanto poder. Imaginaos Internet sin Google, su utilidad se reduciría a un 50% por lo menos, el buscador es la puerta de entrada a Internet para casi todo el mundo, y una de las mejores herramientas de trabajo para muchos profesionales. La productividad de muchas empresas se reduciría.
Por otro lado esta dependencia proporciona a Google un poder sin precedentes, ya que son ellos los que deciden qué información consumir. Si quisieran podrían filtrar los contenidos de una determinada ideología política o religiosa, lo que significaría que desaparecerían de Internet. Además en el momento en el que entramos en Google, les estamos dejando una cantidad increíble de información de todo tipo. Por ejemplo, les estamos que estamos preocupados por una enfermedad cuando buscamos información sobre ella, saben de qué equipo de fútbol somos o qué grupo de música nos gusta cuando buscamos sobre ellos. No sé si lo harán, pero si quisieran Google podría tener una base de datos inmensa de datos personales de todos sus usuarios.
En definitiva, parece que los de Google son los buenos porque nos lo dan todo gratis y porque miman tanto a sus trabajadores, pero cuidadín...
Que conste que soy usuario de Google y seguiré siendolo, al fin y al cabo porqué complicarme la vida cuando nos lo dan tan fácil... Este blog está alojado en Blogger (que pertenece a Google), y en él muchos de sus vídeos son de Youtube (también de Google).
Para terminar os recomiendo un pequeño relato, en el que narra que pasará después del error humano de ayer que hizo que Google se viniera abajo: "Buscando a Google desesperadamente"

martes, 27 de enero de 2009

Como meter música en tu blog y un nueva forma de escuchar música por Internet: Spotify

En este post os quiero contar un par de descubrimientos que he hecho con respecto a la música por Internet:
El primer descubrimiento ha sido cómo meter música en un blog. Para ello utilizo Goear, que es una especie de Youtube musical que te proporciona el código HTML necesario para pegarlo en tu página web y que suene tus canciones preferidas. Goear es una web española, que ya lleva un tiempo en Internet y que además cuenta con el beneplácito de la temida SGAE (¡¡qué habrán tenido que hacer para conseguirlo!!) . Entonces a partir de ahora muchos de mis post irán acompañados de alguna maravillosa pieza musical. En primer lugar como no podría ser de otra forma tenéis la canción de los trabubus.


El segundo descubrimiento ha sido Spotify. Se trata de una aplicación que te puedes descargar en este enlace Descarga Spotify, y que te permite escuchar la música que tu quieras. Buscas la canción o el grupo que quieras y lo escuchas a través de Internet, así de sencillo y de rápido.
Aquí os dejo un pantallazo de la aplicación:

PD: Para que funcione esto primero hay que registrarse, para hacer esto gratuitamente basta con que rellenéis los datos que os piden en la siguiente página https://www.spotify.com/en/get-started/.

domingo, 25 de enero de 2009

Revolutionary Road

No fui muy convencido a ver esta película, ya que las referencias que tenía era una breve sinopsis que la describía como un drama sobre el deterioro de un matrimonio en los años 50, y normalmente este tipo de películas no me suelen atraer mucho. El hecho de que estuviera dirigida por Sam Mendes (director de American Beauty) y la iniciativa de mi novia me llevaron a verla, y la verdad es que no me arrepiento en absoluto.
Como digo es una película que merece la pena verla, no solo por la interpretación de los actores Kate Winslet y Leonardo di Caprio, sino por la interesante reflexión que hace de la vida: el matrimonio que vive en la calle Revolutionary Road es una pareja infeliz con continuas riñas y a disgusto con sus trabajos y su vida, a pesar de tener una bonita casa, trabajo y una familia sana. Sin embargo en un momento de sus vidas, deciden romper con su rutina "irremediablemente vacía" e irse a París a vivir la vida con la que soñaban cuando eran novios. A partir de este momento se producirá un pulso entre los sueños de los protagonista y el modelo de vida que te impone la sociedad. Todo el mundo se queda extrañado por la valentía de la pareja para encarar sus sueños, sorprendidos de que alguien sea capaz de desdeñar la estabilidad y las promesas que te ofrece la sociedad en la que vivimos. Sólo parece comprenderles un conocido matemático medio lunático y medio loco, cuyas intervenciones en el film son espectaculares.
Como veis Sam Mendes hace como en American Beauty una crítica al modelo de vida preestablecido y que no siempre tiene porque ser el ideal para todo el mundo. En American Beauty Kevin Spacey logra escapar a su particular y satírico modo de su rutina, sin embargo en Revolutionary Road tenemos un drama con un círculo vicioso del cual es más díficil salir.

viernes, 23 de enero de 2009

Vivir 1000 años

Esta semana han aparecido en varios periódicos varias entrevistas a Aubrey de Grey, un biogerontólogo inglés que afirma que en unos 20 años ya se le podrá aplicar a las personas una serie de tratamientos que permitirán que no envejezcamos y rejuvenezcamos para poder vivir hasta mil años. Aubrey es presidente de la Fundación Matusalén, la cual estudia precisamente las técnicas necesarias para retrasar o anular el envejecimiento.
Ante nosotros aparece la posibilidad de hacerse realidad uno de los mayores sueños de la humanidad: no envejecer. ¿Podría la ciencia haber encontrado el elixir de la eterna juventud que tanto buscaron los alquimistas medievales? Ya no hará falta que fantaseemos con la longeva vida de los elfos o vampiros, los humanos les alcanzaremos.
Personalmente no creo que lo tengamos tan cerca, pienso que en el futuro la ciencia sí que nos permitirá vivir más tiempo, (aunque quizás 1000 años me parecen demasiados), pero creo que estas técnicas requerirán más de 20 años para desarrollarse.
Por otro lado, la posibilidad de vivir 1000 años implicaría un montón de cuestiones por resolver:
  • En un primer momento sólo los ricos tendrían acceso a esta longeva vida. La diferencia de clases implicaría una distinción de algo más importante que el dinero: la vida.
  • Nos podríamos encontrar con el mundo occidental con una esperanza de vida de 1000 años y el tercer mundo con una esperanza de 50 años.
  • De alguna forma habría que controlar la posible superpoblación del planeta, si la gente muere más tarde tendrán que nacer menos niños.
  • La vida se plantearía de forma completamente distinta: ya no existiría la jubilación, así que podríamos estar trabajando toda la vida (¿queremos esto?). En mil años caben más de un proyecto de vida.
  • ¿Estaría nuestro cerebro preparado para una vida de 1000 años? ¿Recordaríamos lo que nos pasó hace 600 años? ¿Seríamos capaces de adaptarnos a los nuevos tiempos constantemente?